martes, 8 de diciembre de 2009

Capítulo 5. "Dolorosos recuerdos"

Hola, siento haber estado ausente tanto tiempo.

Pero aquí está el siguiente capítulo. Quiero de dicaroslo a todas: Regina, Halo, Alba, Alamber (tataaaaaa =D),... pero en especial a Iris. porque cuando he leido su comentario en el cBox se me ocurrió la escena de la piscina, que no sabía como rellenarla. Muchas gracias a todas de verdad!!!

Aquí va el cap!!


He aceptado la propuesta de Ángel y Lerón. Yo sola jamás burlaré la vigilancia de Baltasar, pero con ellos es diferente, con ellos podré conseguirlo. Me han prometido que una vez capturado será mío, podré vengarme. Me gustaría más que fuese por méritos propios y con un gran enfrentamiento a muerte. Pero más vale pájaro en mano que ciento volando.

Estoy sentada en la azotea de mi bloque de pisos, me gusta venir aquí arriba para pensar. Es un lugar tranquilo y desde aquí tengo unas vistas maravillosas. Mañana comenzaremos una misión. Yo no quiero saber los detalles hasta entonces, pero creo que está relacionada con Roberto.

-Hola escurridiza. –Me levanto de un salto. ¡Es Arturo! Ha vuelto a encontrarme, genial.

-¿Qué quieres? –Le digo desafiante, está solo.

-Bueno, es que el otro día te fuiste sin decir adiós.

-Por lo que he escuchado tú también.

-¿Quién te lo ha contado? Ese vampiro ¿verdad? Debí matarlo.

-No habrías podido.

-Claro que sí. –Me encojo de hombros con una sonrisa burlona. En cuanto pueda me voy, iré a casa de Ángel, la mía ya no es segura. –En fin. Venía a darte un mensaje.

-¿De Roberto?

-No, de uno de los guardaespaldas de Baltasar. –Intenté poner cara de poker. –Beth, no sé que es lo que quieres pero deberías olvidarlo. Aléjate de él, es peligroso.

-No me llames Beth, hace mucho que perdiste el derecho a hacerlo.

-Beth… pff –suspira –Elisabeth, siento mucho lo que pasó. De verdad que lo siento.

-Pues no lo parece.

-¡Yo nunca he querido que sufras!

-Oh, ¿en serio? Pues obligarme a ver aquello me hizo sufrir así que no conseguiste tu objetivo.

-Eras una vampiresa joven, -dijo dando un paso hacia mí –debías perder tus lazos con los que ya no pertenecían a tu mundo.

-¡¿Y por eso me obligaste a estar presente mientras matabais a mi familia?!

-Eran órdenes de Roberto.

-Roberto, siempre Roberto. ¿Acaso eres su perro faldero? –Me estoy enfadando. No soporto que siempre ponga de excusa a Roberto, hemos tenido muchos enfrentamientos así desde que Roberto me puso en caza y captura y todas acaban igual.

-No lo soy. Solo trabajo para él.

-Pues entonces haz bien tu trabajo. ¡Vamos, me tienes aquí puedes capturarme y entregarme! Ya estoy cansada del teatrillo que montas siempre. Estoy cansada de fingir que huyo de ti, que nos enfrentamos y por alguna casualidad de la vida siempre escapo. ¡No quiero seguir con esto! –Se pone a mi lado con un grácil movimiento y me sujeta por los brazos.

-Elisabeth sabes… ¡sabes que no puedo hacerlo!

-¿El qué? Matarme o abandonar a Roberto.

-Ambas cosas. –Si da la vuelta y mira al suelo. Ahora me recuerda al Arturo que conocí mientras trabajaba para Roberto. Tiene un buen corazón, pero está acostumbrado a la vida que Roberto le ofrece y teme que, si deja a Roberto, este pida su cabeza.

-Arturo, mírame a mí. El único de los hombres de Roberto que se acerca a mí eres tú. Nunca me han encontrado y nunca he estado en peligro. No te pasara nada si huyes tú también.

-No…

-Pues entonces despídete de mí.

-¡No! –Me abraza.

-Arturo… tú y yo fuimos novios cuando trabajaba para Roberto pero de eso hace mucho tiempo ya. Nuestra historia terminó cuando me fui, y si tú no te vas no podemos seguir viéndonos.

-Yo te necesito Beth.

-No me llames Beth. –Me deshago de su abrazo y me alejo de él unos pasos. –Olvídame Arturo, es lo mejor para todos. Cumple con tu trabajo. La próxima vez que me veas no fingiré, y tú tampoco lo hagas. Si puedes, mátame. Pero no me dejes escapar. Otra vez no. –Le miro a los ojos dolida. Le amo, siempre le he amado y dudo que pueda dejar de amarlo. Pero no quiero seguir con esta vida. Y sé que él me ama. Pero es demasiado peligroso para los dos seguir engañándonos, ya no pertenecemos al mismo bando. El está con Roberto, y yo acabo de unirme a Ángel y Lerón.

-¿Cómo me pides eso?

-Tienes que hacerlo Arturo. Si volvemos a vernos, seguramente estaré en el bando contrario al tuyo y deberás luchar si no quieres que Roberto se encargue de ti personalmente. Si se enterase de que me has estado ayudando todo este tiempo…

-Espera… ¿qué quieres decir con lo del bando contrario?

-Adiós Arturo. –Me dispongo a saltar.

-Espera, dime de qué hablas. –Dice viniendo hacia mí. Yo salto y me alejo. Él no me sigue, sabía que no lo haría. Siempre ha sido así. Me conoce bien.

Cuando llamo al timbre me abre su mayordomo. Me hace pasar y espero en el salón tan solo unos segundos, Ángel ya sabe que estoy aquí, no hace falta que su mayordomo le avise.

-¡Elisabeth! ¿Ocurre algo? -¡Wow! Ángel está en bañador y viene completamente mojado. Así es mucho más guapo.

-No… bueno sí. Arturo me siguió hasta mi casa, ya no puedo seguir viviendo allí.

-¿Ha intentado hacerte algo?

-No, solo traía una amenaza: no debo acercarme a Baltazar.

-Está bien. ¿Te ha seguido?

-No, y he escondido mi rastro.

-Perfecto. Ya te lo dijimos Elisabeth, eres una gran vampiro.

-Gracias. –Me siento culpable, no he ocultado nada, pero sé que nadie me ha seguido, y menos Arturo. Así que puedo estar tranquila.

-A partir de ahora vivirás aquí, te prepararán una habitación. Mientras tanto puedes darte un baño en la piscina, si quieres.

-No he traído nada de ropa… -Digo para dar a entender que no tengo bañador. –Tranquila, te dejaremos algo de ropa. Mimo, acompáñala a su habitación y enséñale la ropa. –Mimo es su mayordomo, es vampiro también. Le llaman mimo porque nunca habla, pero a él no le importa, es más, le hace gracia.

Mi habitación es muy acogedora, tiene una ventana enorme con un balcón que da al patio central, donde está la piscina. Echo la cortina y me cambio. Entre todos los bañadores que tengo para elegir escojo un triquini color rojo sangre, irónico. Para no ir tan solo con el triquini me pongo un vestido blanco con vuelo. Es precioso. Salto desde el balcón para atajar y sorprendo a Ángel. Una vez me dijo que me sintiera como en mi casa así que… le sonrío y me lanzo al agua.

A los vampiros nos encanta sentir el agua alrededor nuestro. Al no necesitar respirar no tenemos problemas para mantenernos sumergidos mucho tiempo. Además en el agua somos aún más mortíferos. Tras nadar un rato me siento en el borde, la luna se refleja en el agua, está hermosa.

-Puedo hacerte una pregunta personal. –Me pregunta Ángel.

-Supongo… -Le digo encogiéndome de hombros.

-¿Qué relación tienes con Arturo?

-Él me persigue y yo lo esquivo.

-Es más que eso ¿no?... –Le miro inexpresiva, el se ríe y deja el tema.

-Bueno, entonces, ahora que formas parte de todo esto, -dice abarcando la enorme casa con la mirada –¿puedes contarme que te pasa con Roberto?

-¿Por qué te empeñas en saberlo?

-Porque si es algo que pueda arruinar alguna misión, he de saberlo. –No estoy segura que mi guerra con él pueda traerles problemas a ellos, pero tampoco quiero arriesgarme.

-Cuando Baltazar me convirtió, me escondí en un callejón. Pasaba las noches y los días allí, oculta y alejada de los humanos. No quería hacer daño a nadie. Un día, otro vampiro entro en el callejón, iba directo hacia mí, sabía que yo estaba allí. y también sabía que no había probado nada de sangre desde que me convirtieron. Me ofreció beber de él y no pude contenerme, me pudo la sed, sin embargo eso no fue suficiente para calmar mi hambre y el vampiro me convenció para probar la sangre humana. Me lo pintó tan bonito que me pareció que no era nada malo. Él me llevó junto a un grupo de vampiros y uno de ellos, Roberto, tentó mi débil mente con suculentas palabras y consiguió que me uniera a él.

>>Una noche, fuimos de caza. O eso pensaba yo. Me llevaron a mi casa, y querían obligarme a matar a mi familia. Ellos se sorprendieron al verme viva e igual que cuando desaparecí. Como supongo adivinarás no pude hacerlo. Ni pude ni quise. Entonces… me obligaron a presenciar como algunos de los hombres de Roberto los mataban.

>>Huí. Me separé de ellos y juré vengarme de todos. De Baltazar por convertirme, de aquellos despiadados vampiros por matar a mi familia, y de Roberto por haberlo organizado todo. Ya maté a los que estaban allí esa noche. –Excepto a Arturo, pero eso jamás podré hacerlo. Sé que él no estaba de acuerdo aunque no fuera capaz de oponerse a los deseos de Roberto. Él tan solo se limitó a mantenerme sujeta junto a otro joven vampiro. Esta parte Ángel no tiene por qué saberla. –Creo que es en lo que os he ayudado. Siempre que he fastidiado algún plan de Roberto no fue por placer, fue por vengarme de esos vampiros.

-Entiendo… -Parece emocionado.

-Solo me faltan Baltazar y Roberto. –Digo poniéndome en pie y con un tono que le resta importancia a la escena. –No pienso dejarlos escapar. Me voy a mi habitación. necesito descansar la mente para mañana.

-Como quieras. –Subo a mi nueva habitación de un salto y cuando estoy junto al marco de la ventana me apoyo en él. Estoy dolida. Recordar esto me vuelve a hacer sentir la rabia y el dolor que sentí aquella noche. Si pudiese, lloraría.

Como me arrepiento de haberme dejado llevar por Arturo cuando estaba en aquel oscuro y apestoso callejón.

martes, 22 de septiembre de 2009

Capítulo 4. "Una gran revelación"

Las dos semanas siguientes han sido muy tranquilas. He observado todos los movimientos de Baltazar. Se pasa casi todos los días en el club y por las noches desaparece, no sé qué hará pero seguramente nada bueno.
No me he encontrado con Julio de nuevo, y menos mal. El chico sospecha algo, comenzó a rondar por el parque siempre anocheciendo y por zonas con luz. Tan poco sería tan malo que supiera lo que soy, pero mejor es dejarlo al margen.
Esta noche voy a ver si consigo averiguar algo más sobre Baltazar, siempre va acompañado así que no puedo matarlo, he de esperar mi oportunidad.
Me dirigo a su casa. Espero a una distancia prudente a que él llegue. Estoy tan absorta en mi vigilancia que no me doy cuenta de que alguien se me acerca hasta que me llama. Me sobresalto. Sé quién es, Ángel.
-Hola. –Me dice.
-Hola, -le miro un segundo y vuelvo a centrar mis sentidos en mi vigilancia.
-¿Qué haces aquí?
-Nada. –Miento.
-Entonces podrás acompañarme.
-En verdad espero a alguien. –Digo para escabullirme.
-¿A quién? ¿A Baltazar? –Le miro sorprendida. –Está ocupado. No va a venir esta noche.
-¿Cómo lo sabes?
-¿Él qué?
-Que le espero a él y que no va a venir. –Mierda, acabo de aceptar que espero a Baltazar.
-Verás. No eres la única que le espía, y mis vigilantes me han informado de que llevas dos semanas rondándole. Y por supuesto sé dónde está ahora mismo. no vendrá a su casa en unos días.
-¿Dónde está?
-De caza. Buscan a unos vampiros que les han traicionado. –Me encojo de hombros y miro pensativa a la casa. -¿Me acompañas entonces o no?
-¿A dónde y a qué?
-Ven y lo sabrás. No puedo decírtelo aún.
-No sé yo...
-Vamos, recuerda que me debes una y necesito pedirte algo, pero no puedo decírtelo aquí, las paredes tienen oídos. –Bueno, así me quito esa deuda de encima, lo acompañaré. Además Baltazar no está y si tiene razón va a estar ausente unos días. Afirmo y le sigo mientras él me habla. Tras unos pasos me invita a subir a un coche que tiene pinta de ser muy caro. Tantos años sobre la faz de la tierra tienen sus recompensas. Nos bajamos delante de una gran casa, a la altura del lujoso coche, entramos y me conduce hasta una gran sala. Me invita a sentarme y se va en busca de alguien. Vuelve con otro vampiro, tanto como Ángel.
-Elisabeth, él es Lerón. –Tiene el aspecto de un hombre de treinta y pico de años y es enfermizamente hermoso. Se acerca, me toma de la mano y me la besa. Que caballero.
-Mucho gusto. –Su voz es aterciopelada.
-También para mí. –Se sientan en el sillón enfrente de mí.
-Verás, -comienza Ángel. –Te he traído aquí porque queríamos hacerte una proposición. Nos gustaría que te unieras a nosotros.
-¿A qué? –Pregunto. Un criado viene con vasos de sangre. Ellos cogen un vaso y a mí me ofrece otro pero lo rechazo.
-Tranquila. –Me dice Lerón. –Es sangre de oso. Muy nutritiva. Sabemos que no bebes sangre humana que no haya sido donada. –Tras la explicación tomo el vaso y lo huelo, sí, es sangre de oso. Bebo un poco y atiendo a Lerón. –Nosotros tampoco lo hacemos, es más, estamos en contra de la matanza de humanos.
-Comprendemos que es nuestro instinto y que a veces no es inevitable hacerlo. Pero ahora los vampiros lo hacen por diversión y no solo por necesidad como ocurría antes. –Continúa Ángel.
-Nosotros hemos formado una asociación, por llamarlo de alguna manera, para contrarrestar esto. Tenemos muchos aliados, pero también muchos contrarios, entre ellos que tú conoces muy bien. –Me quedo pensativa y por mi cara deben averiguar que no caigo en la cuenta.
-Vamos Elisabeth. –Me dice Ángel. Me habla como si me conociera de toda la vida. –Estuviste trabajando para él en tu adolescencia vampírica y cuando te fuiste de su grupo comenzaste a arruinar algunos de sus proyectos.
-¡Roberto!
-Sí, -me confirma Ángel. –Nos has ayudado mucho sin saberlo. Pero últimamente has estado centrada en Baltazar y hemos pensado que quizás tramas algo. Como a nosotros también nos interesa hacer algo con él pensamos que quizás querrías unirte a nosotros.
-Espera. ¿Por qué queréis hacer algo con Baltazar y el qué?
-Interrogarlo y eliminarlo.
-¿Por qué?
-Es la mano derecha de Roberto.
-¿Qué? ¿Desde cuando? –Pregunto atónita.
-Creemos que alrededor de un siglo. ¿No lo sabías?
-No.
-Pensábamos que ibas detrás de él porque trabaja para Roberto.
-No, no es por eso, ni mucho menos.
-¿Entonces? –me lo pienso un momento.
-Venganza. –Tan solo digo eso sus ojos se abren de asombro.
-Oh... la dulce venganza. –Dice Lerón.
-No, la venganza no es dulce, es amarga. –Le contradigo. Asiente y pregunta curioso.
-¿Podemos saber la razón de tus ansias de evnganza? –No veo ninguna razón para no contárselo.
-Él me convirtió, me arrebató mi vida. –Se quedan en silencio.
-Entendemos. –Dice Ángel tras un momento. -¿Por qué tienes ese pique con Roberto entonces?
-Asuntos personales. –Recordarlo es demasiado doloroso.
-Como quieras. –Han comprendido que no quiero hablar de ello. Ahora que recuerdo... ¿qué pasaría con Arturo?
-¿Qué pasó al final con Arturo?
-Escapó. –Me aclara él. –Cuando te fuiste me descentré y él huyó, tampoco me interesé en seguirle. –Asiento pensativa.
-Bueno. Entonces qué dices. ¿Te unes a nosotros? –Interrumpe Lerón.
-No. Digo cortantemente. Yo tengo mi propia guerra como para unirme a otra aún mayor.
-Elisabteh, estás en deuda conmigo. –Me recuerda Ángel. ¿Me salvó para poder chantajearme? Pues no le va a salir bien, está muy equivocado.
-Tú mismo lo has dicho, estoy en deuda contigo no con tu asociación o como vosotros la llaméis. –Me pongo en pie dispuesta a irme. –Si no queréis nada más me gustaría irme.
-Espera un momento. –Me pide Ángel. Yo no me siento, él piensa un poco y ya me habla. –Podemos hacer un trato. Nosotros vamos tras Baltazar igual que tú. Podemos ayudarte a cumplir tu venganza, y después te unes a nosotros. ¿Te parece bien?
-¿El qué? ¿Estar toda mi vida atada a vosotros por un poco de ayuda para algo que, sé, puedo hacer sola? No gracias.
-De acuerdo. Lo plantearemos desde otro punto de vista. Te unes a nosotros hasta que cumplas tu venganza, y después cada uno por su lado. No importa cuando lo hagas, ya sea una semana, un año o un siglo. No te pediremos que te quedes y además te aportaremos toda la ayuda que necesites. –Ambos me miran esperanzados.
-¿Por qué tenéis tanto interés en que me una a vosotros?
-Eres una gran vampiresa, tremendamente experta para tu edad.
-Tengo ciento cincuenta y siete años, no soy tan joven. Y si le sumas mis años humanos son ciento setenta y cuatro años.
-Sí, pero tienes una gran habilidad. Has vencido a vampiros más antiguos que tú. Y sin duda Arturo te habría matado en pocos segundos si no fuera así. –Quizás tenga razón, he sobrevivido a mucho, y dicen que lo que no te mata te hace más fuerte. –Además tú sola has causado más problemas a Roberto que nosotros.
-No puedo daros una respuesta tan pronto. He de pensarlo.
-Al menos eso ya es algo. Vamos, te llevaré a tu casa.
Nos montamos en el coche y de camino a mi casa no hablamos nada. Me deja en el portal de mi bloque de pisos y antes de que salga me dice.
-¿Cómo contactarás con nosotros para comunicarnos tu decisión?
-Bueno, puedo ir a tu casa.
-No es mi casa, es la sede de la asociación.
-Pues allí iré.

martes, 15 de septiembre de 2009

Capítulo 3. "Intruso"

Comienzo a andar hacia la puerta sin esperar a Julio. Él me sigue, con más dificultad a la hora de pasar entre la gente que yo, me agarra del brazo y tira de mí para quedar cara a cara.
-¿Qué pasa contigo? –Me exige.
-Eh... –No sé muy bien que contestarle.
-Haces que se largue otra tía con la que me podía haber liado, -que te podía haber matado, pienso yo. –Tonteas conmigo pero pasas de mí, vuelves a tontear y te piras y se supone que vamos a tu casa. ¿Puedes explicármelo? –Y justo ahora que le voy a contestar tiene que aparecer él. Pasa por nuestro lado y sale por la puerta... ¿Se va ya? Si es muy temprano solo son las diez de la mañana... es extraño pero no importa. Pienso seguirlo y si puedo lo mataré. -¡Contéstame!
-Mira, tengo cosas más importantes que hacer. No te he estropeado ningún rollo. Te he... –No puedo decir que le he salvado de una vampiresa que solo quería chupar su sangre junto a tantos vampiros sedientos. Le agarro la mano y lo saco a la puerta. La luz del sol me ciega un poco, parece que hoy brillará fuerte cosa que odio. Me llevo a Julio a una esquina donde da sombra y lo pongo contra la pared sin medir mi fuerza y noto que le hago un poco de daño. –Te he salvado ¿vale?
-¿Qué?
-No voy a perder más tiempo contigo. No vuelvas a esta discoteca si no quieres pasar un mal rato. Vete a casa, duerme y sal con tus amigos. –No le doy tiempo a responderme y salgo corriendo. Yo ya le he avisado, él sabrá si creerme o no. Sigo el rastro de Baltazar y llego a lo que, supongo, es su casa. Una casa enorme con jardines muy bien cuidados y una gran piscina, debe tener mucho dinero. No creo que sea capaz de colarme, tendrá seguridad. Me da tanta rabia que le doy una patada a la pared. Esta se resquebraja un poco y la punta de mi zapato se rompe. Me los quito y antes de irme echo otro vistazo y veo a un hombre mirándome desde una ventana. Perdón, no es un hombre, es un vampiro. Nuestras miradas se cruzan, supongo que estará vigilándome por si se me ocurre hacer una tontería.
Alguien le llama y yo desaparezco en el momento que mira detrás de él. Habiendo estado huyendo ciento once años una coge la costumbre de desaparecer sin más.
Ando despacio de camino a mi piso y analizó mi situación. Llevo persiguiendo a Baltazar algo menos de cien años, le he seguido la pista por todo el mundo y al fin lo he encontrado. No me he vengado hoy pero lo haré pronto, ya sé dónde vive.
Abro la puerta de mi casa y tal y como la abro me paro. Me impacta el olor de un vampiro, lo conozco, es aquel que me salvó hace no más de unas horas. Aún anda por aquí. El rastro lleva a mi dormitorio. ¿Por qué me ha seguido? ¿Qué querrá? Mi instinto de supervivencia me dice que me vaya pero ya he huido mucho por hoy y seguro que él ya sabe que estoy aquí.
Y por qué no decirlo tengo curiosidad. Voy a mi cuarto y lo encuentro tumbado en mi cama con los ojos cerrados pero no está dormido, lo sé. Me apoyo en el marco de la puerta y espero a que se digne a darme explicaciones. Pero no lo hace, así que carraspeo un poco. El sonríe y ¡al fin!, dalea un poco la cabeza y me mira. Sin embargo no se mueve de la cama.
-Buenos días. –Le digo burlona.
-Gracias. –Se sienta en la cama y me mira de pies a cabeza. Observa mi pelo negro como el carbón y liso hasta la mitad de mi espalda que ahora mismo está un poco despeinado, mis cejas perfectamente recortadas, mis ojos azules, mi pequeña nariz, mis labios rosáceos y gruesos, la forma de mi cara que es un poco ovalada. Veo que se fija en mi cuello, mis hombros, en cada delicada curva de mi cuerpo, mis piernas descubiertas y mis pies descalzos. Cuando vuelve a mirarme a los ojos descubre mi expresión enfadada. ¿Quién es el para mirarme así? –Perdóname, no suelo encontrar chicas tan guapas.
-Querras decir vampiresas. –Le corrijo. Parece un poco engreído pero no de la misma forma que Arturo y Marcos. –Ya que te has colado en mi casa... –digo mientras me acerco un poco, -podrías decirme tu nombre, y si no es mucho pedir, también podrías decirme qué es lo que quieres.
-Oh... Claro que te lo diré. Me llamo Ángel. Y no es que quiera nada en especial... pero ya que te salvé la vida anoche quería saber tu nombre.
-Elisabeth.
-Bonito. –Se pone en pie y se para a mi lado.
-¿Quieres algo más?
-No, de momento no. –Le miro desconfiada. Sale de mi cuarto, yo corro y me pongo delante suya.
-¿Por qué me salvaste antes?
-No sé... –Se encoge de hombros. –Pasaba por allí y me pareció que necesitabas ayuda. Y así me debes un favor. ¿Y tú por qué te fuiste así?
-Porque no me fío ni de mi propia sombra. –Asiente pensativo.
-En fin. Yo me voy ya, solo estaba esperándote.
-¿Cuánto tiempo llevas aquí?
-Bueno... te ví salir muy arregladita, pero no quise molestarte.
-Ya... –Entonces lleva aquí solo unas horas, ¿qué habrá hecho?
-Me voy. Adiós. –Vuelve a echar a andar. Cuando abre la puerta ya no lo veo, además de porque estoy de espaldas porque desde donde estoy no se ve la puerta, así que él tampoco me ve a mí pero se que me oirá.
-Gracias. –Noto que se para.
-No me las des. Ya me devolverás el favor. –Y se va.
¿Qué favor podría yo hacerle a él? Sé que lo haré, los vampiros siempre lo hacemos, no nos gusta deber nada a nadie, pero sobre todo porque me salvó la vida. Me tumbo en la cama. Aún huele a él, y huele muy bien.
Necesito descansar la mente, con todo lo que me ha pasado la tengo saturada. Estoy así hasta bien entrada la noche. No he dormido, nunca duermo, (como un buen vampiro que soy) pero sí he desconectado. Cuando vas a vivir toda la eternidad (a no ser que alguien te mate antes), de vez en cuando más te vale desconectar del mundo y descansar la mente, sino acabas volviéndote loco.
Me doy una ducha fría, me pongo un chándal verde y me asomo al balcón para que el aire seque mi pelo. El balcón de mi piso (que está en un tercero) da a un parque y me gusta observar a los animales, así de lejos sí puedo pero cuando intento acercarme huyen de mí. Pero hoy no hay ningún animal, todos han huido... que extraño... o quizás no tanto. Más allá hay un vampiro adolescente; la adolescencia de un vampiro es durante los primeros cincuenta años, es cuando tienes el veneno más reciente y no piensas con la cabeza, tan solo quieres divertirte; está acechando a un chico que anda por el parque... ¡Madre santa! Es Julio. Este chico parece atraer los problemas. Antes de darme cuenta salto del balcón y corro hacia el parque. Me mantengo oculta entre los árboles. Ahora que lo pienso, no sé qué hago aquí, no le debo nada. Pero ahora no me voy a volver, le ayudaré. El vampiro sigue al acecho, en cuanto Julio se adentré más en la oscuridad se lanzará. Ando despacio entre los árboles esperando el ataque. Julio entra en la zona que ya no iluminan las pocas farolas del parque y el vampiro salta hacia él con un brillo rojo en los labios, tiene mucha sed. Salto y antes de que pueda ni siquiera rozarle lo derribo. Julio se vuelve y nos ve. No creo que me reconozca.
Con el forcejeo volvemos a la zona iluminada por una farola, aquí si me verá. Solo espero que sea listo y se vaya corriendo, aunque quizás sea mucho pedir para él.
- - - - - - - - -

cuando me doy la vuelta veo la silueta de dos personas luchando, pero con muchísima fiereza. Se mueven muy rápido apenas puedo seguirlos. Tienen mucha gracilidad aunque uno más que el otro, parece una chica. Además no hacen ruido.
Uno de ellos ha empujado al otro y ahora puedo verlos. ¡Es ella! ¡Ella otra vez! La chica de la discoteca, Eli. ¿Por qué lucha con ese tipo? Me acerco preocupado, ella parecía tan frágil... pero ahora es totalmente diferente. Parece letal. Aunque ese tipo le golpee ella ni se inmuta, en cambio cuando es ella quien le golpea él si parece sentirlo, y mucho. En un rápido movimiento casi imperceptible se pone detrás de ella, pero Eli salta por encima de él, lo que me deja helado, lo agarra del cuello y lo lanza a varios metros. Este se pone en pie y desaparece entre los árboles. ¿Ha acabado la pelea? Intento acercarme a Eli pero ella me indica que me pare alzando una mano.
Está tan guapa así, con la luz de la farola reflejándose en su pelo mojado. Lleva un simple chándal pero está mejor que esta mañana... pero... ¿Qué estoy pensando? Sacudo la cabeza para sacarme de la cabeza esos pensamientos.
Ahora da varios pasos hacia detrás, se pone en cuclillas y salta. Casi a la vez el tipo de antes sale de entre la copa de un árbol. Chocan en el aire y esta vez sí, hacen muchísimo ruido. Rebotan y vuelven casi al lugar del que saltaron. Ambos están en cuclillas mirándose. Él me mira como si quisiera... comerme... y vuelve a mirarla a ella. Veo a Eli mover los labios pero no escucho ni un susurro, aunque él si parece captar algo. Le gruñe y se va.
¿Le ha gruñido? Qué tío más raro. Todo esto es raro. Como han luchado, el gruñido, su agilidad y fuerza... vuelvo a sacudir la cabeza, no quiero montarme paranoias.
Eli se pone en pie muy despacio, parece desconfiada, pero se le pasa en un momento y se acerca a mí. Yo sigo atónito por lo que he presenciado. Se para delante de mí, está preciosa, esos ojos azules... porque eran azules... pero ahora... ahora parecen rojizos...
-Tienes que ser más cuidadoso. ¿Tú madre no te ha enseñado a no andar por sitios oscuros tú solo? –Su voz es hermosa, tanto como ella.
-Sí, pero no pensé que pasara nada.
-Pues ese iba detrás de ti. –Su voz tiene algo atrayente... me encanta.
-¿Cómo has sido capaz de luchar así?
-Eh... –Duda, que raro. –He dado clases de defensa personal. –Se aleja un poco. –Vete a casa por calles luminosas y con gente.
-Pero... ¡espera! –Le pido. Ella no se mueve. –Yo...
-¿No recuerdas el camino a casa? –Me dice burlona. Tiene una gran sonrisa en la cara, así está aún más guapa si eso es posible.
-Sí pero... –No puedo decirle que quiero estar más tiempo con ella.
-Vete. Este sitio es peligroso para ti. –Me dice y se da la vuelta.
-¿Y para ti no? Vamos, al menos soy dos años mayor que tú.
-Ya has visto que sé defenderme bien. –Dice sin mirarme y echa a correr. La sigo, pero para cuando yo salgo a la calle ella ya no está. Es muy rápida. Espero verla otra vez...
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Mientras estoy en el parque corro manteniendo un ritmo normal, pero en cuanto salgo del parque aprovecho que no hay nadie y corro tan rápido como soy capaz. Me coloco debajo del balcón de mi casa y salto. Me agarro del hierro y me impulso para acabar de pie como estaba antes de saltar para ayudarlo. Miro hacia abajo y lo veo salir del parque y mirar a todos lados. Esta ha sido la segunda vez que le salvo la vida y como dicen: no hay dos sin tres. Espero que no lleven razón.

miércoles, 9 de septiembre de 2009

PreMioOs!!^^


1. Poner el premio en tu blog: Ya está^^
2. Agradecer al blog que te lo otorgo: muchísimas gracias a Angel Halo.
3. Contestar** ¿Quién es tu amante prohibido? jajaja pues Ian (del libro The Host)

¿Por qué te conquisto? porque es el chico de mis sueños, totalmente perfecto y muy encantador..^^
4. Pasarlo a los blogs que consideres que son amantes de lo prohibido.




Muchísimas gracias Angel Halo.




Requisitos:

1.-Mostrar el premio en tu blog: yaa!!



2.-Agradecer a la presona que te lo otorgó:muchisimas gracias Halo!!



3.-Decir tus mayores tentaciones: el chocolate!!



4.-Decir tus peores tentaciones: mmm.. aora mismono se me viene nada a la cabeza!!



5.-Otorgar el premio a los blogs que quieras y explicar porque te tientan






Premio Baby Novel:


Agradecer a quien te lo dio: muchas gracias Halo!!*


Mencionar que fue lo que te inspiro a crear el blog: yo ya tenía otro y se me ocurrió esta historia y era tan especial que decidí hacer un blog para esta jajaja.


Darselo a 3 blog que consideres






Muchas gracias Halo!!


1º. Colgar el premio y Decir quién fue la suave y dulce persona que te lo entregó. Muchísimas gracias Halo.

2º. Decir 3 cositas que te parezcan dulces y suaves como las nubes Mi gatina Galatea, mi almohada y helado de cheese-cake.

3º. Formar una sigla original con la palabra NUBE: Ni Un Buen Enamorado

Venga, estos premios se los doy a unos blogs que he encontrado y que me encantan las historias y las chicas que los escriben. Bss ^^

http://davidandflo.blogspot.com

http://solesluna.blogspot.com

http://marieannhistoriasyrelatos.blogspot.com

http://magiaenletras.blogspot.com

http://blackskyandblood.blogspot.com/

lunes, 31 de agosto de 2009

Capítulo 2. "Humano afortunado"

Llego a casa y voy directa a mi frigorífico. Guardo las provisiones que he traído y me tomo una taza de sangre calentada en el microondas.
Me siento en el sofá y enciendo la televisión simplemente por tenerla encendida porque me pongo a pensar en lo sucedido esta noche. Ese vampiro…después de todo, quizás debería haberme quedado para averiguar al menos su nombre, me ha salvado y me quería “sana y salva”. Pero como siempre actúo antes de pensar.
Son las seis de la madrugada. Apago el televisor y voy a darme una ducha cuando termino me arreglo un poco. Voy a ir a una discoteca de vampiros. Está abierta las veinticuatro horas del día pero cuando más se llena de vampiros es durante las horas que el sol brilla y cuando está oculto la mayoría son humanos, a esas horas a los vampiros nos gusta tomar el aire, mucho más que durante el día. No nos daña, pero tampoco nos beneficia, nuestros reflejos disminuyen de día y somos presas casi fáciles, en cambio de noche es al revés.
Por eso, muchos vampiros deciden ir a discotecas como esta durante el día, hay por todo el mundo y en cada ciudad al menos puedes encontrar dos o tres. A la que yo voy se llama “Noche Oscura”, todas tienen títulos así. Normalmente los dueños son vampiros antiguos y ricos que se aburren mucho.
Me arreglo como cualquier chica de diecisiete años lo haría para salir una noche, después de todo es la edad que tiene mi cuerpo, es un poco dificultoso estar atrapada para toda la eternidad en un cuerpo de una joven de diecisiete años… pero por suerte con algo de maquillaje puedo aparentar más. Para la discoteca no importa, pero para otras muchas cosas si.
Unos pantalones cortos, debajo de los cuales escondo un cuchillo, una camiseta simple y unos tacones que realzan mis piernas es lo único que me hace falta, en verdad sin esto seguiría estando igual de bien, pero como a cualquiera me gusta arreglarme y eso me ayuda más a la hora de ir de caza. Voy siguiendo el rastro a un vampiro odioso y muy escurridizo, Baltazar. Él es quién me convirtió y llevo detrás de él mucho tiempo. Por fin estoy cerca. El dueño de la discoteca es amigo suyo así que se pasa mucho tiempo allí, disfrutando de la sangre de chicas y mujeres inocentes e ingenuas. Es asqueroso que dejen entrar a humanos para ser víctimas de los vampiros, y como no, solo pueden entrar humanos apetecibles.
Salgo de mi bloque de pisos con prisa, seguro que Baltazar ya está allí. Ahora si me encuentro a gente por la calle. Un chico de unos diecinueve o veinte años se me acerca.
-¿Qué hace una hermosura como tú tan sola a estas horas? –Me dice colocándose delante de mi y cortándome el paso. Es guapo, rubio con ojos de color marrón verdoso y los labios rojos y carnosos, además tiene un cuerpo entrenado y un olor muy apetecible. Si yo no me hubiera negado a beber sangre humana hace tiempo, ahora me lo llevaría a cualquier callejón…
Como no me interesa para nada y tengo prisa, le miro como diciendo: “Chico, este pez es demasiado grande para tu anzuelo.” Y me voy evitando sus comentarios tipo: “Oh, vamos. No seas así”.
Llego al club pronto, hay poca gente haciendo cola. Por supuesto son todos humanos. Yo me cuelo y voy directa al portero, los vampiros entran sin más fingiendo ser clientes habituales o amigos del dueño. Le lanzó una gran sonrisa al portero y entro tranquila.
Una vez dentro el ambiente tapona mis sentidos durante unos segundos. La música no está muy alta, de ser así ningún vampiro aguantaría aquí debido a que nuestro sentido del oído mejorado no podría soportar la música a tan alto volumen, pero el olor de tantos humanos y tantos vampiros juntos en una misma sala lo concentra todo mucho más, y si juntas eso al olor de las bebidas y comidas que sirven en las zonas privadas y el olor del tabaco de algunos fumadores ya es suficiente para colapsarme unos segundos. Sobre todo porque no estoy acostumbrada a estos ambientes.
Hecho un primer vistazo por encima y tras no detectar nada extraño me acerco a la barra principal, esta situada a la derecha de la puerta. A la izquierda están las zonas privadas y una escalera que creo lleva a las habitaciones que usan los vampiros para aniquilar a sus víctimas, un rótulo parpadeante indica que es la entrada a las salas VIP, y la entrada es ser un vampiro acompañado de un humano. La pista de baile esta frente a la puerta y se extiende hasta el final de la barra principal. En el centro de esta hay otra más pequeña, seguramente con muchas menos bebidas.
Me siento en uno de los taburetes y espero a que el camarero se me acerque. Son dos, un vampiro y una humana. Sin duda la humana servirá a aquellos que no le parecen extremadamente guapos o que se ve claramente que no son vampiros, y el vampiro servirá a los de su misma clase. Tras terminar de servir a un grupito de vampiros jóvenes se me acerca y le pido cualquier bebida alcohólica. Si quisiera podría pedir hasta sangre, para los humanos es una bebida muy especial y muy cara que casi ninguno se atreve a pedir. Te la sirven en vasos totalmente tapados para que no se vea el contenido.
-¿Conoces a un vampiro antiguo que se llama Baltazar? –Le pregunto mientras veo que me sirve algo de ron.
-Sí, es un cliente excepcional. ¿Por qué lo buscas? –Dice acercándose por encima de la barra. Sé que como humana no valía mucho, pero cuando me convirtieron en vampiro superé con creces a muchas otras vampiresas. Muchos vampiros intentan ligar conmigo. Y sin duda él lo está haciendo ahora.
-Quería conocerlo personalmente, además tengo un recado para él.
-Si ese recado no es muy secreto yo mismo puedo dárselo.
-Mmmm… no. ¿Sabes si está por aquí ahora?
-Sí, antes vino a por algo de beber, -al ver que no contesto a sus flirteos se rinde y me contesta sin ni siquiera mirarme, -creo que estaba en las zonas reservadas.
-Verás, es que no vengo mucho por aquí. Esas zonas reservadas son aquellas de allí, o las salas VIP.
-Esas de ahí. Las salas VIP no suele rondarlas hasta más tarde.
-¿Puedo entrar en las zonas reservadas?
-No, tienes que tener hecha reserva o ser invitada.
-Gracias por la información. –Le digo sonriéndole. Paso por delante de la entrada a las zonas reservadas sin llamar la atención, algunas tienen las cortinas echadas y no puedo ver a quienes están dentro, pero entre los demás no distingo a Baltazar. Me acerco a la pista de baile e inspecciono un poco. Tampoco está por aquí.
Vuelvo a sentarme en la barra y observo el panorama sin buscar a Baltazar. En la pista de baile hay chicas humanas refregándose por vampiros, a algunos les gusta excitarse antes de matarlas, y en algunos casos hasta las convierten. También veo a chicos tonteando con vampiresas, pobres, no saben donde se meten. Seguramente todos los aquí presentes acabarán hoy muertos. Y así estoy bastante tiempo, ya miro hacia delante sin mirar a nada.
Pero de repente veo de reojo a Baltazar. Va acompañado de una mujer y está entrando en las salas VIP desde las zonas privadas. Yo puedo acceder a ellas también solo necesito a un humano. Vuelvo a mirar a la pista de baile y la barra en busca de alguno que no tontee con nadie, no tengo suerte pero si veo al chico de antes. No creo que tenga muchas ganas de volver a verme pero siempre puedo embaucarlo.
Está apoyado en la barra y una joven vampiresa, deben de haberla convertido hace unos años, le habla al oído. Así mato dos pájaros de un tiro: podré entrar en las salas VIP y le salvaré la vida a ese chico. No suelo ir salvando humanos, solo cuando los persiguen los esbirros de Roberto. Pero ahora lo necesito.
Me acerco y me pongo a su lado. Él no se da cuenta de mi presencia pero ella sí. Aparenta ser un poco más joven que yo, tendría quince o dieciséis años cuando la convirtieron. Me mira cautelosa, habrá notado que aunque yo también soy joven soy más antigua que ella.
-Largo. –Le digo en un susurro. Con la música ningún humano me escucharía pero ella sí. Él, alarmado porque la chica ya no le hace caso, mira hacia donde yo estoy y sonríe por la sorpresa. No creo que me esperase por aquí y menos tan cerca de él. –Fuera.-Ella emite un pequeño gruñido y se va sin muchas ganas. Él intenta pararla pero yo agarro la mano con la que la va a sujetar y evito que lo haga. Después me coloco donde ella estaba. Está un poco desconcertado. –Hola guapo.
-Hola. –Enseguida se olvida de ella y me atiende completamente. Me acerco un poco más a él para que nuestros cuerpos contacten por varios puntos y enredo mi dedo entre su pelo. Quizá piense que voy muy rá pido pero tengo prisa. –Por cierto… Aún no sé tu nombre.
-Julio.
-Julio… -repito con voz seductora. La verdad es que nunca lo he hecho pero creo que me está saliendo bien. –Yo soy Elisabeth, pero puedes llamarme Eli.
-Encantado. –Se acerca a darme dos besos y en el segundo tuerzo un poco la cara y se lo doy en la comisura de los labios. Se sorprende pero no dice nada. -¿Quieres tomar algo?
-Claro, lo mismo que tú. –Pide dos copas de algo que para mí está asqueroso, pero me lo bebo igualmente. Hablamos un rato y yo sigo coqueteando. Después de un rato le invito a bailar y él me sigue.
Tras cinco minutos bailando se lanza e intenta besarme, pongo mi dedo en sus labios deteniéndolo y le digo al oído:
-Aquí no, vamos a un sitio más tranquilo. –Le cojo de una mano y me lanzo hacia la entrada de las zonas VIP. Cuando ve hacia donde vamos me rodea con su brazo la cintura y sonríe de oreja a oreja.
Por fin voy a poder subir, se que sigue ahí porque todo el rato he comprobado la entrada con mi visión periférica y no ha salido. Subimos las pequeñas escaleras y el vampiro me sonría. Por supuesto es un vampiro, se encarga de no dejar pasar a humanos que vayan solos. Nos indica las habitaciones libres y de camino a la primera agudizo mis sentidos. Aquí el ambiente es totalmente diferente. La música es tranquila y algo sensual, huele a incienso y hay lámparas en forma de antorcha junto a cada puerta, iluminan poco. Las habitaciones están insonorizadas, tendría que pegar la oreja para poder escuchar algo y eso no creo que le hiciera mucha gracia al portero. Sin embargo puedo oler el rastro de cuatro vampiros, uno me es familiar pero no lo puedo identificar del todo por culpa del incienso.
Llegamos a la habitación número seis y Julio me abre la puerta, esa estúpida sonrisa sigue en su cara. Después de cerrar la puerta pego la oreja, aquí ya no escucho nada pero así puedo oír al portero hablar y un poco la música. No me doy cuenta de lo que hace Julio y por eso no puedo evitar el beso. Mi primera intención es apartarme, pero entonces la adrenalina comienza a correr por mis venas y recuerdo lo que se siente cuando te besan… y ya no puedo evitarlo. Olvido mi propósito y me pierdo en el beso.
Julio tiene sus manos en la parte baja de mi espalda, yo pongo las mías sobres sus brazos musculados. Sus labios son suaves y carnosos y saben muy bien. Me besa delicadamente, como esperando que lo rechace. Mi cabeza me dice que pare pero mi cuerpo quiere más y sin darme cuenta me pego más a él, pongo mis brazos alrededor de su cuello y le beso casi ansiosamente. Me muerde el labio inferior y continua besándome cada vez más apasionado. Vamos andando hasta la cama y caemos sobre ella sin dejar de besarnos… y entonces lo siento. Siempre lo he sentido así de fuerte, no importa las paredes que hubiesen entre nosotros, si está cerca lo siento. Es Baltazar. Mientras me da un escalofrío aparto a Julio.
-¿Qué pasa?
-Chsss. –Le mando a callar. –No hables. –Me levanto y pego la oreja contra la puerta de nuevo. Está hablando con el portero… sí, es él sin ninguna duda. Tengo que ir detrás de él. Cojo el pomo y me dispongo a abrir, pero me paro a pensar que sería muy raro salir de allí tan pronto y que Julio este vivo, y tampoco le puedo dejar aquí, lo matarían. Le cojo de la mano y le acerco a la puerta. Le beso de nuevo, casi vuelvo a caer como antes pero estoy demasiado cerca. Bajo mis manos y saco el condón que lleva en el bolsillo trasero.
-¿Tienes condón? –Le pregunto parándome.
-Sí. –lo busca pero no lo encuentra, no se ha dado cuenta y ya está guardado junto al cuchillo, menos mal que tampoco lo ha notado porque entonces pensaría que estoy loca y saldría corriendo. –Vaya, juraría que había traído.
-No importa. Vamos a mi casa que yo tengo.
-¿Tu casa? –Claro, debe temer que nos pillen mis padres.
-Tranquilo. Estoy sola una semana, mis padres están de viaje. –Se tranquiliza y pasa su brazo por mi cintura de nuevo volviendo a sonreír como antes.
Pasamos junto al portero que me mira extrañado. Cuando estamos más cerca le guiño un ojo y digo sonriendo.
-Al chico se le ha olvidado el condón.
Él ríe y asiente. Julio me lleva pegada a él, como dando a entender que soy suya. Tendré que deshacerme de él para perseguir a Baltazar. Cuando llegamos abajo me suelto de Julio e intento perderlo entre la gente. Mientras miro en todas direcciones en busca de Baltazar, pero no está por ninguna parte, ¿dónde habrá ido?

domingo, 30 de agosto de 2009

domingo, 23 de agosto de 2009

Capítulo 1. "Como caído del cielo"

Son las dos de la madrugada y voy corriendo por un callejón haciendo gala de mi velocidad vampírica. ¿Qué por qué no me importa que me vea ningún humano? Fácil. Cuando te persiguen dos vampiros más antiguos que tú, y por tanto más fuertes, no te importa descubriste ante ningún humano. Solo piensas en escapar.
Sin duda alguna ambos trabajan para Roberto. Él y yo tenemos una pequeña cruzada desde hace tiempo y ha dado la orden de que me maten, y sinceramente no me hace mucha ilusión que me arranquen la cabeza
Los siento detrás de mí. Uno corre por el callejón, como yo, el otro va saltando por los tejados imitando a un gato.
Yo soy más rápida que ellos pero no puedo estar corriendo toda la eternidad. Necesitaré parar para alimentarme, ya siento la sed recorriendo mi cuerpo. Y además he de guardar algunas fuerzas para cazar pues estoy lejos de casa. No puedo esconderme en ningún lugar, mi olor los conduciría hasta mí. Han tenido tiempo para grabarlo en su mente.
Me paro en seco al llegar al final del callejón, justo antes de entrar en la plaza a la que el callejón daba. Esta plaza... Yo he estado aquí antes... Aquí fue donde me convirtieron. Aunque pasaran mil años lo recordaría, como recordaré siempre al vampiro que me convirtió... juro que cuando lo tenga enfrente lo mataré.
El poco tiempo que he estado aquí parada has sido más que suficiente para que mis perseguidores me alcancen. El que venía por detrás se acerca despacio, el que venía por los tejados salta y se pone delante impidiendo mi huida. Los conozco bien, éramos compañeros cuando yo trabajaba para Roberto. Son Marcos (el que está detrás de mí) y Arturo. Son, al menos, cien años más viejos que yo. No creo que gane en una lucha contra ellos, este puede ser mi final. Llevo escabulléndome ya ciento once años, y ha sido tan tonta la forma en la que me han localizado... estaba robando sangre donada. Y cuando salí de allí me los encontré. Dejé la sangre y salí corriendo, otra no me quedaba. Y tenían que ser ellos además, si hubieran sido más jóvenes no habría sido tan malo. Una pequeña lucha y a casa. Pero por desgracia tenían que ser más viejos que yo, más experimentados y entrenados.
-Que gusto verte Elisabeth. Hacia ya mucho de nuestro último encuentro. –Me dice Arturo.
-No lo suficiente.
-Jajaja, -se ríe Marcos detrás de mí. –Es una pena que dejaras a Roberto por una tontería. Ahora nos vemos obligado a liquidarte... con lo bien que lo hemos pasado los tres juntos. –Odio la arrogancia de estos dos. Siempre han sido así, y por desgracia yo también lo fui...
-No vais a hacerme nada.
-¿A no? Y eso cómo es.
-Porque yo no me voy a dejar. –Les digo moviéndome un poco para verlos a los dos.
-Vamos Eli, tú sabes tan bien como nosotros que no ganarás aunque luchásemos con las manos a la espalda.
-Que seáis más viejos no importa.
-Bueno, si quieres engañarte a ti misma no importa. Vas a morir de todas formas. –Odio que tengan razón. Yo no puedo con ellos. Con uno quizás si podría... pero con los dos es un asunto perdido. De todas formas no pienso morir ni suplicando ni rendida, ni siquiera voy a intentar huir. Me pongo en cuclillas como un gato al acecho. Podría parecer que así, yo de cuclillas y ellos de pie, estoy aún más en desventaja, pero no es así. Soy muy hábil esquivando y atacando por sorpresa. Quizás tenga una oportunidad... entre un millón. No me voy a engañar.
-Marcos. Déjame a mí. –Lo miro curiosa. ¿Quiere ser él quien me mate?
-Como quieras. –Se aleja y se apoya contra una pared para ver el espectáculo. Sin duda está convencido de que será divertido. A Arturo le gusta jugar con sus víctimas, hacerles creer que pueden ganar dándoles ventaja. Pero a mí no me engañará, lo conozco muy bien.
-Te echamos de menos en el grupo. Podrías volver, Roberto te castigaría pero te daría otra oportunidad.
-Jamás. –Se encoge de hombros y de repente se lanza contra mí. Yo me tiró a un lado esquivándole y me pongo de nuevo como estaba. He acabado en la plaza, por suerte no hay nadie, mejor, así no habrá muertes innecesarias.
Arturo no me da tiempo a respirar y se lanza de nuevo esta vez no le esquivo y yo también salto. Chocamos en el aire. Yo le golpeo en el estómago y él me agarra de un brazo. Ya en el suelo me remuevo quedando detrás de él. Saco mis colmillos y le muerdo en el hombro, Arturo se gira, me agarra del pelo y me tira al suelo. Se sienta encima de mí agarrándome los dos brazos y también saca sus colmillos. Cuando bebes sangre de otro vampiro le quitas algo de fuerzas, casi nada. Pero en una lucha puede equilibrar balanzas. También te da muchísima sed, pero no importa.
Yo no he llegado a tomar su sangre pero él parece dispuesto a beber de la mía.
-Arturo, siento a alguien acercarse. –Le corta Marcos, que se ha quitado de la pared y busca en todas direcciones. Ahora que me fijo lo siento, y Arturo también, enfrascados en la lucha no nos habíamos percatado. Viene oculto entre las sombras. Es otro vampiro, y es antiguo. Más que estos dos juntos. Por un momento dudo si será Roberto. Pero no, no lo es. Cuando nos llega el olor Arturo parece reconocerlo, se pone de pie llevándome con el, aún me sujeta los brazos. Este es mi momento, está distraído. Muerdo su brazo y bebo su sangre antes de que me suelte. Sabe a hierro y a veneno, el veneno que te convierte en vampiro. Nosotros lo llamamos pramoenvi. ¿Raro verdad?
El extraño aparece cuando Arturo me golpea y me tira al suelo, ambos le reconocen y le temen. Marcos se pone junto a Arturo y este me agarra del pelo y entre los dos me inmovilizan. Me tienen las manos agarradas a la espalda y me empujan un poco hacia delante. Tengo que mantener la cabeza alzada para verlo. Es hermoso, como todos los vampiros. Cuando lo convirtieron debía de tener pocos más años que yo, quizás veinte o veintiuno. Sus ojos son verdes, tiene el pelo corto y castaño, sus cejas están pobladas y definidas, la nariz es perfecta, los pómulos los tiene marcados y sus labios son rojos y carnosos. Tiene un torso fuerte y musculoso. Como todos los vampiros. Cualquier humana se enamoraría de él, y cualquier humano lo envidiaría.
-¿Qué quieres? –Dice Arturo. Él vampiro no dice nada, solo sigue acercándose poco a poco. –Detente. –No le hace caso. ¿Es que no se ha dado cuenta de que es más poderoso que ellos dos juntos? No debe aceptar ordenes de inferiores. –Dinos qué quieres. –Le exige de nuevo.
-A ella sana y salva. –Dice cuando se para a poca distancia. Yo me sorprendo. Ya no tengo amigos entre los vampiros para que uno venga en mi ayuda.
-Soltadla. –Su voz es hermosa y dulce, pero a la vez autoritaria y muy varonil.
-No. –Dan unos pasos hacia detrás llevándome con ellos. El desconocido sigue parado con las manos en los bolsillos. Entonces Arturo le hace una seña a Marcos. Este se adelanta dispuesto a luchar y Arturo se va más atrás. –Nosotros nos vamos. –Me dice. Yo no pienso irme con él a ningún sitio, me remuevo y me suelto de su agarre. De un salto me coloco junto al recién llegado. No lo conozco pero si me quiere sana y salva me fiaré de él, al menos hasta que me libre de estos dos. Nos miramos. Asiente un poco y vuelve a centrarse en los otros dos. Arturo está junto a Marcos y muy enfadado. –No te vas a librar pequeña. Roberto te quiere muerta y te tendrá muerta. Le llevaremos tu cabeza y nos ganaremos su aprecio. Eres nuestra entrada V.I.P. No nos importa que te haya salido un defensor. –El desconocido sonríe y se prepara para luchar. En un segundo está sobre Marcos. Lo tira al suelo y le arranca la cabeza de cuajo. Sigue siendo asqueroso verlo, por muchas veces que haya estado presente en una decapitación. Así que aparto la mirada. Cuando vuelvo a mirar Arturo y él están luchando. Matar a Arturo no le será tan fácil pero sin duda le vencerá. Yo por mi parte no tengo nada más que hacer aquí. No sé quién es este vampiro y no sé sus intenciones. A lo mejor quiere ser él quien se gane el afecto de Roberto y desde luego en ese caso no es mi amigo. O puede quererme para otros fines, en cualquier caso me es indiferente. Doy unos pasos hacia detrás sin perderlos de vista. Ahora Arturo está sobre mi defensor pero no por mucho tiempo. Lo tiene controlado no necesita mi ayuda así que yo me voy. Salgo a correr y no miro atrás. Tengo mucha sed y necesito reponer fuerzas. Pararé por el camino de vuelta a casa y robaré más sangre. O quizás aún este la que robé antes en el mismo lugar.

viernes, 21 de agosto de 2009

Sinopsis Vampire promise...

Cuando lo pierdes todo... y a la vez lo recibes todo... ¿qué hacer?

Cuando debes decidir entre tu venganza... y tu amor... ¿qué hacer?

En un mundo de vampiros, Elisabeth no descansará hasta vengarse de aquellos que le arrebataron su vida y la obligaron a vivir eternamente con una maldición a cuestas...

Su vida eterna se verá salpicada con grandes aventuras... y un gran amor...

...¿Hayara su alma el descanso que busca?...

Hola a todos!!

Primero, gracias por visitar mi blog.
Yo ya tengo otro blog en el que estoy publicando una historia que se llama "Guerreros de la luz. Un mundo por descubrir." La dirección del blog es: http://so-sweet-dreams.blogspot.com.

En este blog publicaré otra historia diferente. Trata de vampiros y se llama "Vampire promise", como el blog. El primer capítulo lo publicaré más adelante, cuando tenga tiempo. De momento les dejo la sinopsis.

Espero que les guste. bss

*[..Nyria..]*